Todo empezó la primavera de 1943, cuando una jovencísima María Bargas decidió aventurarse en un nuevo proyecto: el proyecto de su vida.

Habían pasado cuatro años desde que acabó la guerra. Estamos hablando de la Guerra Civil española, un conflicto social, político y bélico que más tarde se convertiría, también, en un conflicto económico. Todo esto producido por el fracaso parcial del golpe de estado del 17 y 18 de julio de 1936.

Corrían los tiempos de la posguerra, una época difícil y con una sociedad sumida en depresión. Al mismo tiempo, la sociedad vivía bajo una horrorosa dictadura, que se cebó con más cólera en diferentes puntos demográficos del país. En uno de esos puntos más conflictivos fue donde María, conocida como “Maria del Turo”, se enfrentó con valentía y valor a romper los moldes establecidos. Era una mujer emprendedora, en una época realmente machista, pero haciendo caso omiso a todas estas dificultades emprendió el camino hacia un estilo de vida diferente.

Ahí fue donde ella empezó a crecer de manera empresarial. Era la primera mujer de la zona que se atrevía a dichas aventuras. Todas las mujeres asistían a su salón, incluso las mujeres de los pueblos vecinos. No había ninguna peluquería más. Era la única.

Empezó habilitando una pequeña sala en la entrada de su casa, donde tenía todo lo necesario para atender a todas sus clientas y apoyada en gran medida por su hijo, el cual la ayudaba de manera alterna.

“Vivir de las mujeres y comer por los pelos”

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Francisco (su hijo), compaginaba su trabajo como jugador de fútbol en el R.C.D. Español con el oficio de su madre. Fue en esa ubicación donde el salón permaneció 33 largos años.

Un año después del final de la dictadura, cuando España veía la luz después de largos años de oscuridad bajo la sombra de ésta, decidió trasladar el local a una nueva ubicación. Un lugar donde disfrutaría de un local más amplio, en una situación más accesible para el público en general. Fue así como, el 17 de agosto del año 1976, se inauguraba el nuevo salón.

Pero no es oro todo lo que reluce.

El gran sueño de María se vio truncado por un ataque al corazón que la alejó del trabajo de campo en el sector. En ese momento, la decisión de Francisco de colgar las botas y dejar su profesión como deportista de élite, se convirtió en una realidad. Dando paso a la segunda generación de peluqueros en la familia. De este modo empezó el trabajo en el Salón de Peluquería Lisi.

Fue aquí donde los miembros del equipo empezaron a trabajar en shows de peluquería y efectuando distintos eventos creativos. Creando con otros grupos de peluqueros un
equipo artístico donde dar rienda suelta a su imaginación y dejarse llevar por la pasión de esta profesión y ofrecer una imagen de modernidad al salón. Entre ellos Rosa Munne, Enric Pages, Enric d´Escorial, Pepita Comte, Lluís Parcerisas y Jesús Goncer, entre otros.

Con el nombre de Lisi permaneció 6 años.

La idea de una reforma en el salón y la reinvención del sistema de trabajo se hizo realidad dando paso a un cambio de nombre que se identificara con un negocio de tradiciones familiares. Así se optó por llamar al salón con el apellido de la saga familiar. Un cambio de nombre que, actualmente, sigue manteniéndose como Villaronga Perruquers.

Con el nombre de Villaronga Perruquers se siguió trabajando hasta el año 1996. En este año, se tomó la decisión de volver a cambiar la ubicación. Una decisión tomada porque debido a unas obras en el pueblo, el paso de la gente por el centro de éste iba a cambiar; la carretera nacional que transitaba por el lugar iba a ser desviada.

Ello, dejaría una rambla en el centro de éste, dando paso a una nueva zona comercial en La Llagosta. Años antes, y con visión de futuro, se compró un local en la zona, para después desplazarse a esta nueva ubicación.

Con el mismo nombre, pero con un nuevo diseño en sus letras y una imagen totalmente renovada, empezamos esta nueva etapa.

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En esta nueva y, de momento, última ubicación, se han producido ya varios cambios. Diferentes lavados de imagen para así permanecer a la última en un negocio que está siempre en constante evolución.

Cerca de cuatro años más tarde, empezaba a dar sus primeros pasos por el salón la tercera generación de peluqueros de esta familia. Una tercera generación que seguía con los pasos artísticos de sus predecesores. Formando parte de equipos artísticos como Rizo´s y trabajando en musicales como el de Hoy no me puedo levantar de Nacho Cano.

Es así como seguimos dando una buena imagen y un buen nombre a este nuestro salón.

Desde entonces, se han vivido grandes épocas doradas, donde el río sólo se ha desviado para seguir su curso y adaptarse a los cambios de relieve en el terreno. Luego aconteció la crisis que hemos vivido estos últimos años. Un momento difícil que nos dejó los peores números de la historia de Villaronga Perruquers el pasado año 2013. Éste fue un año negro para nosotros, pero no lo suficientemente oscuro para acabar con nosotros. Y por eso seguimos aquí, con la misma energía, fuerza y vitalidad que el primer día.

Ésta es nuestra historia, nuestras raíces, nuestro pasado y ahora nos toca escribir nuestro futuro; nuestro futuro más inmediato. Queda mucho trabajo y a pesar de que seamos peluqueros por vocación y empresarios por obligación, seguiremos con nuestro buen hacer, permaneciendo firmes a nuestras creencias y a nuestro estilo de vida. Es en este punto donde nos encontramos ahora, trabajando, y seguiremos haciéndolo con la misma fuerza y energía con la que empezamos hace ya más de 72 años.

Es ahora cuando la tercera generación entra con fuerza para reafirmar y consolidar el salón en el mercado, innovando y estando a la última.